
El caso de marketing emocional que enamoró a Colombia e inspiró a España
La historia de cómo Renault convirtió un apodo popular en una estrategia de branding internacional y las lecciones que cualquier empresa puede aplicar para conectar emocionalmente con sus clientes. Cuando una empresa invierte millones en publicidad, normalmente espera que los consumidores recuerden su marca exactamente como fue diseñada. Sin embargo, en muy pocas ocasiones sucede algo completamente distinto: es el propio público quien transforma el nombre de la marca y termina dándole una nueva identidad. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Renault en Colombia. Durante décadas, millones de personas dejaron de pronunciar su nombre en francés y comenzaron a llamarla, con total naturalidad, «Renol». Lejos de corregir esa costumbre, la marca tomó una decisión inesperada: convertir ese apodo en el centro de una de las campañas publicitarias más recordadas de los últimos años. Como profesional del marketing, este caso me parece especialmente interesante porque demuestra que las mejores campañas no siempre nacen de una gran inversión tecnológica ni de un eslogan brillante. A veces, la mejor estrategia consiste simplemente en escuchar a los clientes y comprender cómo perciben realmente una marca. En este artículo analizaré por qué la campaña Renol se convirtió en un ejemplo de marketing emocional, qué principios de psicología del consumidor utilizó y, sobre todo, cómo cualquier empresa —independientemente de su tamaño— puede aplicar estas enseñanzas para construir una marca mucho más cercana, auténtica y memorable. ¿Qué es la campaña Renol y por qué llamó la atención del mundo del marketing? La campaña Renol es un caso de estudio que demuestra cómo una empresa puede fortalecer su identidad aceptando la manera en que sus propios clientes hablan de ella. En lugar de insistir en la pronunciación francesa de Renault, la compañía decidió abrazar el nombre con el que millones de colombianos la conocían desde hacía décadas: Renol. A simple vista puede parecer un cambio insignificante. Sin embargo, detrás de esa decisión existe una estrategia cuidadosamente diseñada que combina investigación de mercado, escucha activa, branding emocional y una profunda comprensión del comportamiento del consumidor. Lo verdaderamente brillante no fue cambiar una letra del nombre, sino reconocer públicamente que una marca ya no pertenece únicamente a la empresa que la creó, sino también a las personas que la viven, la recuerdan y la integran en su día a día. Esa es precisamente una de las lecciones más valiosas del marketing moderno: las marcas más fuertes no son necesariamente las que más hablan, sino las que mejor escuchan. El verdadero insight detrás de la campaña Renol: cuando una marca deja de hablar y empieza a escuchar En marketing solemos hablar constantemente de la importancia de conocer al cliente. Sin embargo, pocas empresas son capaces de demostrar que realmente lo escuchan. La campaña Renol no nació de una reunión para decidir un nuevo eslogan ni de un cambio de logotipo. Nació de algo mucho más valioso: observar durante años cómo hablaban los propios clientes. Durante más de cinco décadas, millones de colombianos llamaron espontáneamente «Renol» a Renault. Desde un punto de vista lingüístico, podría interpretarse como una pronunciación simplificada. Desde un punto de vista comercial, muchas compañías habrían invertido recursos en corregirla. Renault hizo exactamente lo contrario. Comprendió que aquella pronunciación no era un error, sino una demostración de confianza. La marca había dejado de ser un nombre extranjero para convertirse en parte del lenguaje cotidiano de millones de familias colombianas. Ese fue el verdadero insight de la campaña: cuando una marca forma parte de la conversación diaria de las personas, ha alcanzado un nivel de conexión emocional que muy pocas empresas consiguen. Un principio que muchas empresas olvidan Existe una frase muy conocida en marketing: «Las personas no compran productos; compran emociones, recuerdos y significado.» Renault entendió que sus clientes no recordaban únicamente un automóvil. Recordaban el coche con el que aprendieron a conducir, el vehículo de su padre, las vacaciones familiares o el automóvil con el que iniciaron un negocio. El nombre «Renol» simbolizaba todas esas experiencias. La campaña no intentó vender un coche. Vendió un sentimiento de pertenencia. Y esa diferencia es enorme. De Colombia a España: cuando una gran idea demuestra que puede cruzar fronteras Uno de los aspectos más interesantes de esta historia es que la campaña no terminó en Colombia. Durante años, muchos españoles también han pronunciado Renault como «Renol». Aunque el fenómeno nunca tuvo la dimensión cultural que alcanzó en Colombia, la pronunciación castellanizada era ampliamente conocida y formaba parte del lenguaje coloquial de muchos conductores. En julio de 2026 ocurrió algo que demuestra hasta qué punto una buena estrategia puede adaptarse a distintos mercados sin perder su esencia. Tras la victoria de la selección española frente a Francia en el Mundial de fútbol, Renault España publicó un mensaje que rápidamente se volvió viral: «Hay victorias que merecen una excepción. Hasta el 19 de julio podéis llamarnos Renol.» Aquella frase contenía mucho más que humor. Aquella frase contenía mucho más que humor. Era un guiño inteligente hacia la rivalidad deportiva entre ambos países y, al mismo tiempo, una forma de reconocer con cercanía cómo millones de españoles habían pronunciado históricamente el nombre de la marca. Durante unos días, Renault permitió oficialmente que la llamaran como siempre la había llamado la calle. No era un cambio de identidad corporativa. Era una demostración de complicidad. ¿Por qué funcionó tan bien en España? Desde mi punto de vista, la respuesta es sencilla. Las grandes campañas de marketing no se limitan a traducirse de un idioma a otro; se adaptan a la cultura de cada país. En Colombia, «Renol» representaba décadas de historia compartida con una marca que prácticamente forma parte de la familia de muchos hogares. En España, el contexto era distinto. La campaña aprovechó un momento de enorme carga emocional: la victoria de la selección española frente a Francia durante el Mundial. Renault utilizó ese instante para reírse de sí misma y acercarse al público con un tono desenfadado y cercano. https://motor.elpais.com/actualidad/renault-toma-una-decision-historica-tras-la-victoria-de-espana-sobre-francia-hasta-el-19-de-julio-podeis-llamarnos-renol/ Lo realmente brillante fue que la empresa no habló de motores, autonomía,

















