El laberinto de contratar una página web

Hoy en día para una empresa el tener una página web es una prioridad. Hasta hace no mucho los clientes nos hacían partícipes de sus dudas sobre si debían estar o no en Internet, nuestro trabajo era explicarles los beneficios de dicha decisión. Hoy esto no pasa, todas las empresas saben que necesitan una página web.

Cuando un empresario, o el encargado de la empresa decide que quieren hacer o renovar su web, entran en un laberinto de dudas. Dentro de este laberinto en muchas ocasiones no encuentran la salida, y otros casos acaban perdiendo mucho tiempo y dinero por el camino.

El primer problema que se encuentra la empresa cuando toma la decisión de ponerse a “mover el tema de la web» es decidir qué persona de la empresa se va a encargar, el jefe de compras, el gerente, la persona de administración, etc…

Normalmente aquí se comete el primer error. Se asigna esa tarea a una persona que no tiene muchos conocimientos de Internet, ni de marketing online. Y además se le carga con un trabajo extra, ya que normalmente todos estamos hasta arriba de gestiones diarias. En algunas ocasiones, se llega a delegar una gestión tan importante como es la imagen de la empresa de cara al mundo, en la persona de prácticas.

No tenemos nada en contra de la gente en prácticas, son personas muy trabajadoras y abnegadas. Pero entendemos que no es la mejor decisión, puesto que son personas que se acaban de incorporar a la empresa, y aún no se han impregnado de la esencia de la misma, y que en muchas ocasiones tras un periodo de unos meses se tendrán que marchar, dejando el trabajo a medias, volviendo así al principio del laberinto, ¿quién se deberá encargar de esto?.

Pues bien, nuestra recomendación es que la persona que se encargue de gestionar la creación de la página web de su empresa debe ser alguien que conozca bien las tripas de la misma, alguien con ciertos conocimientos de Internet, alguien que no esté saturado/a de trabajo, y por supuesto, que el resto del equipo le apoye y valore dicha gestión, que no lo vean como una marrón o una patata caliente.

Una vez que esta persona ya está designada y que cuenta con el apoyo de la dirección y del resto del equipo, seguimos avanzando por el laberinto.

Ahora empiezan las dudas:

  • La hacemos desde dentro de la empresa adquiriendo la formación necesaria con algún curso.
  • Contratamos un informático.
  • La hacemos con esta empresa que promete que sale gratis ya que usa los créditos de «La Tripartita».
  • Lo hacemos con este anuncio que hemos visto en Wallapop en el que ofrecen páginas web baratas (150€).
  • Otra opción es el hijo de Julio el portero del bloque, Julio afirma que su hijo sabe hacer páginas web, ha hecho una con una herramienta gratuita para su club de fans de PokemonGo.
  • Buscamos un freelancer, una empresa de informática, o una de programación, tal vez una de marketing…

Llegados a este punto, nuestro consejo es escoger una empresa solvente, con experiencia demostrable, con un amplio portafolio, y que pueda cubrir todos los ámbitos necesarios para el correcto desarrollo del proyecto, servidor donde alojar la web, programación, diseño, marketing online, redacción de contenidos, etc… Una empresa con el suficiente bagaje como para garantizar que no nos va a dejar tirados, ni vaya a hacer bomba de humo con nuestro dinero y jamás nos entregue la web, o nos la entregue inacabada que pare el caso es igual de malo.

¿Cuáles son las desventajas de las otras opciones?

Hacerla desde dentro, formando a algún miembro de la plantilla no es una buena opción por diferentes motivos. Esa persona tendrá además su trabajo ordinario en la empresa, tendrá que formarse, sacar tiempo para intentar crear la web, e invertir mucho esfuerzo en una tarea que no va a conseguir sacar adelante, porque como dice el refranero «zapatero a tus zapatos».

El coste de oportunidad del tiempo invertido en un trabajo que jamás va a realizar de manera profesional, y que seguramente no acabe, es altísimo. Además de que esa persona se va a frustrar por asignarle un trabajo para el que no está capacitado, por mucho que realice un curso. El mundo de Internet es un área que necesita unos conocimientos base muy altos y una formación continua, ese intento de hacerla desde dentro va a ser infructuoso y va a costar tiempo y dinero (alto coste de oportunidad de las horas empleadas).

Incorporar a alguien con un contrato par realizar este trabajo tampoco es buena idea. Aunque la empresa decida contratar a alguien con la formación adecuada para realizar este trabajo ésta es una mala decisión, porque para realizar una buena página web hacen falta diferentes profesionales que le den el enfoque correcto. Un consultor, un diseñador web, un programador web, una persona en la redacción de contenidos, fotógrafo. Y si además posteriormente se quiere promocionar esa página web, un experto en marketing online, y en posicionamiento en Google.

Este tipo de profesionales del tipo «hombre orquesta» no existen, y si hubiese alguno, cosa realmente extraña, te va a pedir una remuneración altísima para trabajar en tu empresa. Además lo más probable es que como el empresario no tiene muchos conocimientos, el futuro empleado le venda la moto en la entrevista de trabajo, diciendo a todo que sí, la historia acabará con una web incompleta, un empleado más en plantilla, y otra vez con mucho tiempo y dinero perdidos.

La realización de una web profesional y el posterior marketing a realizar hay que plantearlo desde un punto de vista de multidisciplinar, no con un hombre orquesta, si no como si se tratase de una orquesta completa, cada uno se encarga de su especialidad, bajo la coordinación de un director con sus batutas.

El laberinto de contratar una página web

Las empresas que prometen hacerte la web gratis, ya que usan tus créditos de la Fundación Tripartita. Bueno, esto además de ser un fraude, es otro despropósito. Desde el punto de vista administrativo y legal, es una gran chapuza porque el empresario que contrata este servicio está cometiendo un fraude, y puede llegar a tener una responsabilidad penal frente a la administración pública. Y desde el punto de vista técnico es una mala elección porque está gente va a subcontratar el trabajo a un tercero, que te va a entregar cualquier cosa hecha en poco tiempo y de mala manera para amortizar así el escaso dinero del crédito en formación.

En todo caso, ¿interesa a una empresa tener problemas con la administración pública por ahorrarse un poco de dinero?. Yo no lo haría, siendo el responsable de una empresa prefiero tener problemas con la mafia rusa o incluso con mi suegra, antes que con la administración pública.

Me gustaría preguntar a esos empresarios que aceptan esas ofertas “pero alma de cántaro, ¿en qué estás pensando?”. Porque ya no es que estén haciendo de su imagen en Internet un salchichón, si no que están comprometiendo la integridad de su empresa, el futuro de posibles subvenciones, su propia imagen pública, y hasta una sanción penal. Alma de cántaro se queda corto, pero «hay que che educaoo».

 

El laberinto de contratar una página web

Los anuncios en farolas, milanuncios, wallapop, “hacemos la web de tu empresa por 150€”. Pues bien, esta es la mejor forma de perder 150€ y algo de tiempo. Y de correr el riesgo de que te formen un desaguisado de dominios y hostings mal contratados que podrían afectar al correcto funcionamiento del correo electrónico de tu empresa, además de perderse más en el laberinto que nos ocupa.

Estas personas suelen ser estudiantes, o gente que ha hecho un pequeño curso de diseño web, y que ofrecen un producto sin ningún valor a un precio de 150€, sin ninguna experiencia, ninguna solvencia, es un producto adecuado si lo que quieres es hacer la gracia a tu cuñado en su despedida de soltero, regalandole una web con las fotos vestido de flamenca. Pero es una pésima elección para crear una página web que sea la imagen de tu empresa en Internet. Olvida esta opción, y si tienes 150€ para malgastar, dáselos a tu sobrino, con suerte este fin de semana lo pasará genial y si le sobra algo igual te compra un detalle el día de tu cumpleaños.

Respecto a la opción del hijo del portero, es una opción similar a la anterior (la de la web por 150€) el resultado va a ser el mismo, arrobas que giran sobre sí mismas, o bien plantillas de copiar y pegar, en este caso, debido a la devoción por los Pokemons de Julito, igual te añaden un Pikachu junto al icono de enviar correo. La diferencia entre esta opción y la anterior, es que te va a salir más cara, y que además te vas a enfadar con Julio, el portero, y no te conviene hacerlo, ¿cuántas veces te ha dejado aparcar la furgoneta de la empresa en una parcela que no es la tuya?, pues eso, deja al hijo de Julio que se centre en sus estudios de informática, ¡mejor llevarse bien con el portero de la finca!

El laberinto de contratar una página web

street wall with postersAhora viene la opción de contratar un freelance. De las malas opciones que nos van  a hacer perdernos por el laberinto de conseguir tener una página web profesional para nuestra empresa, podría parecer la menos mala, pero en realidad esconde un caramelo envenenado.

Un freelance u hombre orquesta, al contrario de los amateurs de los que hemos hablado antes, va a tener un precio de hora elevado, y no se va a andar con chiquitas a la hora de prepararte la factura. Va a cobrar parecido a una empresa especializada, pero no va a contar con los recursos necesarios para cubrir todos los ámbitos necesarios para una correcta realización del trabajo, consultoría, diseño, programación, fotografía, redacción de textos, posicionamiento en Google, etc… Puede que de las malas opciones sea la que más nos podría acercarnos a la salida del laberinto, pero que si se acaba complicando en ese entramado de subcontrataciones y terceros proveedores que ni tan siquiera vas a llegar a conocer, y finalmente se trunca el intento, va a ser la que nos haga perder más tiempo y más dinero.

¡Ojo cuidao! también con las empresas unipersonales, que parece que estás contratando a una empresa solvente pero que realmente está compuesta por una sola persona que ha decidido apostar por la marca de empresa en vez de por su marca personal. Teniendo que externalizar la mayoría de sus trabajos.

Nos hemos encontrado con el caso de freelancers, que subcontratan los trabajos a Colombia, para abaratar los costes de tener que cubrir un área que no domina (la parte de programación), pues bien, no te quiero ni contar el desastre que eso ha llegado a suponer en muchas ocasiones. Como ejemplo te explico lo siguiente, imagina ese empresario joyero adinerado de Bilbao, que decide tras muchos años de pensárselo, contratar su tienda online, para lo que invierte miles de euros, y de pronto un día descubre que la dirección de correo electrónico desde la que se están realizando las pruebas de su  pasarela de pago es la de un medellinense de 23 años, el hombre todavía está hiperventilando.

No es operativo, y los precios respecto a una empresa con experiencia y un equipo profesional no difieren tanto. ¿Te vas a ahorrar un 10%? Para eso contrata tú directamente al colombiano, y lo mismo os hacéis amigos y puedes visitarlo este verano.

El laberinto de contratar una página web

Los últimos casos son igual de curiosos, pero no por ello menos equivocados. Contratar a la tienda de informática, contratar al que me hizo la base de datos para controlar los gastos de los vehículos, contratar al que me lleva toda la telefonía. Hemos visto de todo. Veamos, los informáticos no hacemos de todo, no sabemos de todas las especialidades, un diseñador diseña, un programador programa, un experto en WordPress seguramente no quiere ni tocar una tienda online, y a un experto en Prestashop no le vayas a hablar de Woocomerce.

En nuestra empresa, sin ir más lejos, entre la división de sistemas Informática Serinfor y la división de páginas web Serinfor Marketing, somos más de 25 personas, y cada uno de nuestros trabajadores tiene su especialidad, hay algunos puestos duplicados por aquello de que la gente tiene la insana manía de tener sus vacaciones, y alguna vez al año de ponerse un par de días enfermos, pero en general cada uno es experto en su área. Como comprenderás, si fuera tan fácil cubrir todos estos ámbitos con media docena de hombres orquesta, no tendríamos la necesidad de montar un equipo de trabajo tan grande, con los costes y la responsabilidad que ello conlleva.

En resumen, si estás pensando en entrar en el oscuro laberinto de tener una buena imagen de tu empresa en Internet, y de destacar de tu competencia consiguiendo así oportunidades comerciales por medio de tu página web, contacta con una empresa solvente y con experiencia, en Bilbao estamos unas cuantas. !Sal del laberinto!

Autor: Iñaki Gonzalo.