El sexting o «cibercortejo» en tela de juicio

Hace tiempo ya que sabemos que las herramientas de comunicación modernas, concretamente las redes y aplicaciones sociales, sirven para algo más que comunicarse de forma inocente con otros seres humanos. Ahora sólo llevamos a juicio lo que las prácticas similares al “cibercortejo” conllevan en nuestra sociedad, y más concretamente en los individuos más jóvenes.

Según un estudio reciente llevado a cabo por unas investigadoras de la Universidad de Sevilla, el cual ha sido publicado en la revista científica “Psycology, Society and Education”, los adolescentes son los más afectados por esta práctica, porque lo consideran algo habitual y moral.

Aunque el estudio revela que a las chicas jóvenes les preocupa llevar a cabo dichas prácticas más que a los chicos, no se especifica si eso las echa para atrás o si, pese a sus reservas, acaban llevándolo a la práctica por ser una práctica común entre los adolescentes. Porque ya se sabe que a donde va Vicente, allí va la gente.

Gran parte de las personas que toman parte en este tipo de actividades, buscan una forma novedosa o diferente de exploración sexual, consistente, principalmente, en el intercambio de textos y fotos pornográficas propias.

 

¿Y en qué punto se convierte una inocente forma de exploración sexual cibernética en un riesgo para los adolescentes y jóvenes adultos? La respuesta es simple.

La adolescencia se define como una etapa evolutiva en la que el individuo se ve obligado a enfrentar su propia sexualidad y a explorarla, con el fin de desarrollar un personalidad sexual madura y eficiente; el problema comienza cuando esa exploración se lleva a cabo en plena era de la tecnología, mediante la dispersión de imágenes de contenido sexual y textos comprometedores.

Podemos reflexionar sobre ello como una simple evolución de las relaciones humanas (cambiantes a lo largo de la historia) o como un comportamiento que deberíamos enseñar a nuestros jóvenes a evitar. Por ahora, es un quebradero de cabeza para gran parte de los educadores y padres del mundo.

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